Room Service, Texas Style
Miré mi reloj; eran las 10:30 p.m. Me lavé la cara, me maquillé y me pinté las uńas con el pintauńas color 'rojo-fóllame' que me pongo siempre antes de mis vuelos. Antes de salir del bańo, me examiné en el espejo de cuerpo entero. El corpińo ajustado y las largas mangas del vestido acentuaban la redondez de mis pechos y la delgadez de mi cintura, y la corta y holgada falda acariciaba suavemente mis largas y bronceadas piernas hasta la mitad de los muslos. Dios, que sexy estaba. Me puse cachonda solo de mirarme.
cocksuckerNo pude resistir la tentación de gauge la mano bajo mi vestido. Introduje lentamente dos dedos en mi húmedo cońo, me llevé los chorreantes dedos a la boca y lamí mis dulces jugos de ellos.
Por fin llegó su avión y me acerqué a la puerta. El corazón se me salía por la boca cada vez que veía a alguien doblar la esquina y por fin mi cara se iluminó con una enorme sonrisa. Iba vestido con unos pantalones kaki y su suéter azul, lo mismo que llevaba la primera vez que le vi, lo mismo que llevaba la primera vez que me lo follé. Cuando llegó a mi lado, dejó caer sus bolsas y nos abrazamos. Nuestras manos se entrelazaron.
big tits fuckTras un corto paseo, vi una puerta vacía, con las luces apagadas. Mi húmedo cońo estaba ardiendo de un deseo incontrolable y le llevé tras el muro del mostrador de venta de billetes, donde nadie podría vernos. Parecía un poco confundido, así que le besé y conduje su mano hacia mi húmedo y caliente cońo. Apreté mis caderas contra su dura polla mientras tocaba mi clítoris con su dedo y luego introdujo dos dedos dentro de mí. Estaba ansiosa de que me metiese su polla hasta el fondo, desde atrás, para que así pudiese alcanzar con su mano mi hinchado clítoris y poder jugar con él con alguno de sus dedos. Me agaché para intentar liberar su polla de la prisión de su ropa para que pudiese así metérmela. Pero su miembro emergió, enorme y palpitante, justo delante de mi cara. Mis labios recorrieron de arriba a abajo el mango de su polla, mientras mi lengua exploraba cada una de sus zonas sensibles. Podía sentir sus músculos estremecerse y agitarse. Me cogió la cabeza con las manos para ayudarse en su balanceo de caderas.
Mi cońo aún estaba ardiente por el deseo de ser penetrado y atravesado una y otra vez, así que me puse en pie, con mi mano masajeando todavía su polla, y le hice una seńa para que se alejase de la pared. Casi me desmayo cuando me penetró, el sentirle deslizándose lentamente por mi lubricado cońo period como para morirse. Me la metió de nuevo, más fuerte y más rápido esta vez, y siguió una y otra vez, aumentando la velocidad con cada embestida. Disminuyó la velocidad y rodeó mi cintura con su brazo, intentando alcanzar mi clítoris con sus dedos. Empezó a masajearlo lentamente, metiéndomela y sacándomela mientras, con lentas y largas embestidas. No podía aguantar la respiración.
- Oh dios, no pares, me corro..... fóllame más fuerte... oh sí... más fuerte -susurré. Se desplomó, con su cabeza apoyada sobre mi espalda, su polla descansando dentro de mí. Lentamente salió de mi chorreante cońo, se agachó y se subió los pantalones, subiéndose lentamente la cremallera y abrochándose el botón. Apoyé mi cabeza contra la pared, con mi vestido aún a la altura de mi cintura y mi empapado cońo a la landscape. Tras unos instantes, me agaché para abrir mi maleta. Mis manos temblaban a causa de los aún patentes efectos del orgasmo y saqué un pequeńo y smooth trapo blanco. Lentamente limpié el semen que salía de mi cońo resbalando por mis muslos. Me puse unas bragas de satén negro y me arreglé el vestido y el pelo.
Nos besamos, lenta y perezosamente, y luego nos dirigimos de vuelta al área de recogida de equipaje, bastante más sudados y despeinados que cuando empezamos.